domingo, 7 de agosto de 2011

EN SINTONÍA CON LA IGNORANCIA


Por: Claudia Marcela Correa Rengifo

Que cómo murió Juan Pablo I, que quién era realmente Miguel Ángel, que cuáles son las mejores construcciones del mundo. Nada, absolutamente nada podríamos saber en este país si no fuera por los canales internacionales, a los que por cierto, no toda la población colombiana tiene acceso.

Los dos canales con más recursos: Caracol y RCN se han dedicado a llenarse el bolsillo a costa de nuestra ignorancia. Sí, digo ignorancia, porque es que ¿Cuándo se ha visto tanta estupidez junta? Por las mañanas recrean a las amas de casa con puros chismes y novelas carentes de cualquier información útil, como la ‘Gata Salvaje’ que la están transmitiendo hace como 8 años.

En las tardes, los niños y jóvenes que llegan de sus colegios y universidades, después de adquirir nuevos conocimientos, empiezan a ser bombardeados con más novelas y series vanas como ‘Teresa’ o ‘Tu voz estéreo’. Y en las noches, increíblemente nos transmiten el mismo mensaje fútil con telenovelas como ‘La reina del sur’.

¡Ah! Y resulta peor sacar al aire novelas sin sentido, que no coordinan con la realidad y que además se burlan de una región específica y del televidente, como es el caso de ‘Chepe Fortuna’, que sólo genera más incultura, haciéndole pensar a la gente del resto del país que en la Costa la vida es así.

Lo anterior sin mencionar los informativos, que aunque cada vez recurren a nuevas secciones y amplían de alguna manera la información, no llegan a lo cultural. Me parece increíble, por ejemplo, que Caracol le haya quitado una hora al informativo del medio día para transmitir un programa de adivinar el precio de las cosas ¡Por Dios! ¿En qué país se ve eso? Es lo más ridículo que he visto. De verdad

Aquí en Colombia tenemos tal vez al canal universitario Zoom y a Teleantioquia que realizan documentales y programas culturales e históricos, pero lastimosamente no tienen los mismos recursos que Caracol y RCN y lo peor, no llegan a todos los hogares colombianos. He llegado a casas donde sólo se pueden sintonizar los dos monstruos televisivos en Colombia. Incluso cuando se va la señal de cable en mi casa, sólo me sale Caracol y Señal Colombia –que cada día es menos cultural-. Ni siquiera me aparece RCN.

Dicen que cada quien sintoniza el canal de acuerdo a la programación que más le gusta, pero esto no es cierto. Cuando las opciones son menos, claramente la libertad de escogencia se reduce.

Entonces, no sé cómo se puede pensar en culturizar a un país entero si los medios de comunicación masivos de su territorio, no les proporcionan ningún tipo de armas intelectuales a sus habitantes.

Seguramente si hoy les preguntan a los colombianos si están conformes o no con el tipo de televisión que ven, la mayoría admitirá una avenencia total, porque repito: no tienen otras alternativas y por eso, tampoco punto de referencia para hacer una comparación pertinente. Pero también sé que si se les hace la misma pregunta a quienes conocen la programación de otros canales, todos estarán en desacuerdo con más de un aspecto de la parilla de programas y el carácter de los contenidos de la televisión colombiana.

Eso sí, los directores de canales y más aún el gobierno debería preocuparse por esto y poniendo en marcha planes de educación a través de la televisión, porque como dijo alguna vez Antanas Mockus en una entrevista: “El trabajo de la cultura ayuda a los ciudadanos a romper la inercia de las justificaciones”, es decir que nos da recursos para opinar y generar cambios sociales.

A mí y posiblemente a muchos colombianos más, nos gustaría que en estos canales de televisión a los que me he referido, pensaran un poco más en los televidentes y dejaran el amarillismo, que ampliaran las franjas de programas de periodismo investigativo como ‘Séptimo día’ -que aunque tiene falencias, es más útil que otros- y que definitivamente incluyeran en su programación programas de historia y cultura general.

No sé cómo será en unos años, pero no auguro un buen futuro a los habitantes de un país donde el alfabetismo es normal, la salud está colapsada y el empleo es el sueño de muchos. Lo más triste es que es mi país, que hago parte de él y no puedo hacer más que esto, escribir sin saber siquiera si me van a matar o no algún día por abrir la boca para hacer denuncias públicas.

Por ahora seguiré pasando los canales para ver si encuentro algo mejor que ese tal ‘Germán que es el man’, o algo así…