domingo, 21 de agosto de 2011

EL SUEÑO: UN VOTO QUE VALE

Somos el reflejo del país que no queremos ser,
La causa absurda por la que muchos deciden no hacer nada,
El mínimo esfuerzo de cada gobernante
Y la voz viva de miles de desplazados.
Somos un país que aún vive en la miseria,
Que sigue endeudándose para igualarse a otros,
Pero que es excluyente dentro de él mismo.
Vivimos pensando en cómo hacer para llamar la atención del resto,
Hacemos marchas, protestas y conciertos por la paz,
Pero en nuestros pensamientos ya esa palabra no existe,
Incluso muchos, nunca la hemos sentido.
Estamos en un país que lastimosamente atraviesa una guerra no sé si civil,
Más bien diría que clasista,
Porque hoy por hoy es asesino el que tiene más “prestigio”…
Y a su vez gobierna.
Podríamos quejarnos cada día, llorar si es necesario,
O escribir en un blog una nota como para desahogarnos un poco,
Pero, ¡qué va! Eso no sirve de mucho,
Al contrario, entre más nos manifestamos, más parecen burlarse los de la burocracia,
Esa que elegimos y reelegimos siempre.
Entonces, no quiero llenarme la boca de críticas hacia mi país,
Ese que amo y detesto al mismo tiempo,
Aquél que en medio de su propio envilecimiento,
Me inspira para hacer algo diferente.
¿Entonces qué? Yo sólo propongo que en las próximas elecciones elijan a alguien que consideren pertinente,
Aunque sé que casi nunca hay alguien que merezca ser elegido,
Pero bueno, si es así, voten en blanco, pero manifiéstense de alguna manera.
Y eso sí: sigamos soñando, porque el sueño hace más llevadera la realidad.
Yo por ejemplo, sigo creyendo en la idea loca de una Colombia menos corrupta
Y por ella leo, pienso, propongo y escribo…